See all My First Business Challenge Winners!

La gratitud y el dinero: cómo enseñar a los niños a valorar el trabajo detrás de lo que compran

Imagina la escena. El pavo tardó cuatro horas en estar listo. El pastel llevó toda una tarde y una pequeña emergencia en la cocina. Por fin todos se sientan a la mesa y, antes de que se mueva un solo tenedor, una vocecita pregunta: ‘‘¿Hay postre?’’.

Claro que hay postre. Siempre hay postre. Ese es el problema.

Tal vez esto te quite un peso de encima: cuando los niños se saltan el “gracias”, por lo general no se trata de un defecto de carácter. Es un problema de visibilidad. La comida aparece en la mesa. Los juguetes aparecen en cajas. El dinero está dentro de una tarjeta o de un celular. Desde la perspectiva de un niño, la mayoría de las cosas buenas de la vida simplemente aparecen.

La gratitud crece cuando los niños pueden ver lo que hay detrás de esas cosas. El granjero. El conductor del camión. La persona que llena los estantes a las 6 de la mañana. El padre o la madre que trabajó un turno para pagar todo eso.

Ayudar a que los niños vean a las personas y el trabajo que hay detrás de las cosas que tienen puede convertir la gratitud de una idea abstracta en algo que puedan entender y valorar.

Por qué el dinero y la gratitud forman parte de la misma conversación

Muchas veces enseñamos a los niños a decir ‘‘gracias’’ desde muy pequeños. Es una de las primeras frases que aprenden, junto con ‘‘más’’ y ‘‘mío’’.

Pero decir gracias y sentirse agradecido no es lo mismo.

Los investigadores del proyecto Raising Grateful Children (Criar hijos agradecidos) de la UNC Chapel Hill han dedicado años a estudiar cómo las familias enseñan la gratitud. Descubrieron que la mayoría de los padres (el 85 por ciento) animaban a sus hijos a agradecer y tener buenos modales. Muchos menos iban más allá de los modales. Solo alrededor de la mitad de los padres dijeron que sus hijos mostraban gratitud de formas que iban más allá de un ‘‘gracias’’ cortés.

Esa brecha en realidad es una buena noticia. Significa que se puede mejorar, y el siguiente paso es más sencillo de lo que parece. Los investigadores de la UNC describen la gratitud en cuatro partes: lo que los niños notan que tienen, cómo piensan respecto a por qué lo tienen, cómo se sienten al respecto y qué hacen para demostrarlo.

La parte sobre ‘‘pensar’’ es donde encajan las lecciones sobre el dinero. Cuando un niño entiende que un pastel de calabaza comenzó como una semilla en un campo, luego viajó en un camión, después estuvo en el estante de una tienda y finalmente fue horneado por alguien que le dedicó toda una tarde, ese pastel tiene un significado diferente. Ya no es solo un postre. Es el trabajo de docenas de personas.

Además, hay otro beneficio. En un estudio de 2019 publicado en The Journal of Positive Psychology, los investigadores pidieron a adolescentes de entre 11 y 17 años que escribieran en un diario de gratitud durante dos semanas. En comparación con los adolescentes que simplemente registraban sus actividades diarias, el grupo que escribió en el diario de gratitud se volvió menos materialista y donó un 60 por ciento más de sus ingresos a organizaciones benéficas cuando se les dio dinero real y la opción de quedárselo o donarlo.

En otras palabras, la gratitud cambia cómo los niños piensan sobre el dinero. No solo la forma en que agradecen por él.

Lo que entienden los niños sobre de dónde vienen las cosas (por edad)

No todos los niños entenderán esto al mismo nivel, y eso está bien. Esto es lo que suelen comprender en cada etapa.

De 3 a 5 años: ‘‘Alguien hizo esto’’.

Los niños pequeños piensan en términos concretos. No pueden imaginarse una cadena de suministro, pero sí pueden imaginarse a un panadero.

  • Señala un producto en el supermercado y nombra a una persona que haya ayudado a producirlo. ‘‘Un granjero cultivó estas manzanas’’.
  • Sé breve. Una persona por producto es suficiente.
  • Dilo en voz alta como ejemplo. ‘‘Agradezco que el conductor del autobús nos haya traído aquí sanos y salvos’’.

Las ideas abstractas como ‘‘la economía’’ pueden esperar. En este momento, estás inculcando la idea de que las cosas provienen de las personas.

De 6 a 8 años: ‘‘Muchas personas ayudaron’’.

Los niños de esta edad pueden seguir una cadena: la granja, luego el mercado, después la tienda y, por último, la mesa.

  • Elijan un platillo típico de Acción de Gracias y sigan su trayectoria juntos, desde su origen hasta la mesa.
  • Elijan tres alimentos de su cena de Acción de Gracias y nombren a las personas que ayudaron a traer cada uno de ellos a casa.
  • Introduce vocabulario sencillo: un bien es algo que puedes sostener, como el pan. Un servicio es un trabajo que alguien hace por ti, como llenar los estantes.

De 9 a 11 años: ‘‘El dinero representa el tiempo de alguien’’.

Los niños de los grados avanzados de primaria están listos para relacionar el dinero con el esfuerzo. Este es un gran salto, y uno muy significativo.

  • Hablen abiertamente acerca de cómo se gana el dinero. ‘‘Trabajamos para mantener a nuestra familia porque la amamos’’.
  • Comparen un pastel hecho en casa con uno comprado. ¿Cuál tomó más tiempo? ¿Cuál cuesta más dinero? ¿Por qué las respuestas a esas preguntas no siempre son las mismas?
  • Intenten armar una cena de Acción de Gracias ficticia con un presupuesto de $30 USD. Verán rápidamente que cada ‘‘sí’’ implica un ‘‘no’’ para otra cosa.

De 12 a 14 años: ‘‘¿De dónde salió esto?’’

Los niños en secundaria pueden comprender preguntas más complejas sobre cómo se fabrican los productos y quiénes los fabrican.

  • Elijan uno de sus artículos favoritos (un par de tenis, una funda para celular, un snack) e investiguen dónde se fabricó.
  • Hablen de las personas detrás de su elaboración, incluyendo a los trabajadores a quienes nunca verán.
  • Mantén un tono de curiosidad, no de seriedad. El objetivo es crear conciencia, no generar culpa.

De 15 a 18 años: “¿Qué valoro realmente?’’

Los adolescentes viven en un mundo diseñado para que siempre quieran más cosas materiales. Y son capaces de darse cuenta.

  • Pídeles que anoten cada vez que piensen ‘‘Quiero eso’’ durante una semana y, luego, revisen cuáles cosas siguen siendo importantes unos días después.
  • Hablen sobre el marketing. ¿Quién se beneficia cuando ellos sienten que no tienen suficiente?
  • Invítalos a fijarse su propia meta de donaciones con el dinero que ganen.

Cinco actividades de gratitud que muestran el trabajo detrás de una compra

Estas actividades de gratitud funcionan para niños de casi todas las edades. Adapta el nivel de complejidad para tu hijo.

1. Preguntar ‘‘¿Quién ayudó?’’ durante la cena. Elige un alimento en la mesa y nombra a tres personas que ayudaron a que llegara ahí. Solo toma dos minutos. Funciona igual un martes cualquiera que en Acción de Gracias. El objetivo es ayudar a los niños a darse cuenta de que muchas personas trabajaron juntas antes de que la comida llegara a la mesa.

2. Escribir una nota de agradecimiento a un desconocido. Pide a los niños que elijan a una persona que haya ayudado a hacer posible algo que les gusta y que le escriban una nota breve. Anima a tu hijo a elegir a alguien a quien no conoce: el granjero, el conductor del camión, el cajero. Si puedes, entrega la nota a alguien de tu comunidad, como un empleado de la tienda de abarrotes o un cartero. Los niños a menudo se sorprenden con lo mucho que significa una pequeña nota para un adulto.

3. Preguntarse: ‘‘¿De dónde viene esto?’’ mientras dan un recorrido por el supermercado. Elijan cinco productos de la tienda y sigan el origen de cada uno: estante, camión, almacén, granja o fábrica. Los niños más pequeños pueden adivinar. Los más grandes pueden leer las etiquetas e investigar más tarde.

4. Calcular las horas de trabajo. Para los niños de 9 años en adelante, calculen cuántas horas de tareas domésticas o cuántas semanas de ahorrar la cantidad de dinero regular que reciben representa uno de sus artículos favoritos. Si tu hijo gana dinero a través de la aplicación My First Nest Egg, puede ver esto en tiempo real. De repente, ese videojuego de $40 USD ya no es solo un precio. Son ocho fines de semana de alimentar al perro.

5. Llenar un frasco de gratitud con cosas, no solo con sentimientos. Cada semana, todos los miembros de la familia ponen una nota sobre una cosa por la que estén agradecidos, además de mencionar quién la hizo posible. ‘‘Mi abrigo caliente, porque la abuela lo compró y alguien lo cosió’’. Léanlas juntos al final del mes.

De Acción de Gracias al Black Friday: la gratitud y la lista de deseos

Seamos sinceros con respecto al calendario. Acción de Gracias y el Black Friday ocurren uno justo después del otro.

Un día estamos agradeciendo por lo que tenemos. Al siguiente, todos están en busca de ofertas.

Los niños notan ese cambio, aunque no sepan explicarlo. Y no tiene nada de malo ir de compras durante el Black Friday. Muchas familias ahorran mucho dinero ese fin de semana. El truco está en ayudar a los niños a llevar un poco de Acción de Gracias al Black Friday.

Comiencen con una lista de cosas que ‘‘tengo y me encantan’’. Antes de que tu hijo escriba su lista de deseos para las fiestas, pídele que haga una lista breve de las cosas que ya tiene y que le encantan. De tres a cinco cosas son suficientes. Es un ejercicio de reflexión, no un sermón.

Luego, añade una pregunta a la lista de deseos. Por cada cosa que pidan, pregunta: ‘‘¿Quién crees que elaboró esto? o ‘‘¿A quién agradecerías si lo recibes?’’ Esto les da tiempo suficiente para reflexionar.

Distinguir entre las cosas que quieres y los deseos. Algo que tu hijo quiere es algo que podría comprar con su propio dinero. Un deseo es algo que espera recibir como un regalo. Hablar de ellos de forma diferente alivia la presión para ambos. Además, esto se relaciona con las lecciones de nuestra guía de Necesidades y deseos.

Usen un presupuesto de $30 USD para Acción de Gracias como práctica. Pide a los niños que planeen una comida ficticia con ese presupuesto y que decidan qué es lo más importante cuando no puedan comprarlo todo. Esa es precisamente la habilidad que necesitarán cuando la lista de deseos sea de tres páginas.

Permite que se esfuercen por conseguir un artículo. Si hay algo que tu hijo realmente quiere, considera dejar que se gane una parte haciendo tareas domésticas. Los niños que se esfuerzan por comprar algo tienden a valorarlo más una vez que es suyo. Saben lo que costó, porque pagaron parte de ello.

De la gratitud a la acción: ganar, dar y ahorrar

La gratitud que permanece dentro de una nota se desvanece fácilmente. La gratitud que se convierte en acción tiende a perdurar.

Aquí hay tres formas de ayudar a que perdure.

Ganar

Cuando los niños ganan dinero, empiezan a entender lo que cuesta conseguirlo. Eso también les hace ser más conscientes del esfuerzo que implica todo lo demás.

La aplicación My First Nest Egg les permite a los papás asignar tareas, registrar las ganancias y recompensar a los niños por el trabajo que hacen. Nuestros rompecabezas de tareas lo vuelven un poco más divertido. Un frasco y una lista de tareas en el refrigerador también funcionan. El objetivo es sencillo: el esfuerzo se convierte en dinero, y el dinero se convierte en cosas.

Dar

La investigación Raising Grateful Children (Criar hijos agradecidos) sugiere que hacer algo con gratitud es parte del panorama completo. Dar es una de las formas más naturales de hacerlo.

  • Reserven una pequeña parte de la cantidad de dinero que reciben de manera regular o en forma de ingresos para otra persona.
  • Deja que tu hijo decida a dónde va: un banco de alimentos, un refugio de animales o una colecta de juguetes.
  • Si a tu familia le gusta donar de forma directa, nuestra guía de regalos para el calcetín navideño con fines benéficos tiene ideas por grupo de edad.

Ahorrar

Ahorrar también puede ser una forma de gratitud. Significa: “Estoy tan agradecido por lo que tengo ahora que puedo esperar a lo que vendrá después”.

Si usas la app, los niños pueden ganar intereses, pagados por los padres, sobre el dinero que ahorren. Ver cómo crecen los ahorros les ayuda a desarrollar la paciencia.

Guía rápida: actividades de gratitud por edad

EdadLo que pueden comprenderIntenta estoMás ideas
3 a 5Alguien hizo estoNombrar una persona que ayudó a elaborar el artículoHacer un dibujo de agradecimiento
6 a 8Muchas personas ayudaronEscribir tres personas que ayudaron con tres alimentosNombrar a las personas que ayudaron con la comida
9 a 11El dinero representa tiempoCálculo de horas de trabajo; comida con $30 USD de presupuestoPlanear una comida con un presupuesto específico
12 a 14Los productos tienen historias globalesInvestigar dónde se fabricó un artículo favoritoSeguir el origen de un artículo
15 a 18Valor y marketingDar seguimiento a lo que quieres durante una semanaHablar de valores y decisiones

Preguntas frecuentes

Mi hijo dice ‘‘gracias’’ de forma automática, pero no parece sincero. ¿Está bien? Es completamente normal. Los hábitos de cortesía suelen aparecer primero, y el sentimiento real llega después. Sigue fomentando ese hábito y de vez en cuando pregunta ‘‘¿por qué?’’. ‘‘¿Qué crees que tuvo que hacer la abuela para darte eso?’’. Con el tiempo, las palabras empezarán a tener más significado.

¿No es difícil hablarles a los niños pequeños sobre los trabajadores y las cadenas de suministro? No tiene por qué serlo. Para los más pequeños, es tan sencillo como decir: ‘‘Un granjero cultivó esto’’. Deja las conversaciones más complejas sobre el trabajo y la equidad para cuando estén en secundaria y puedan reflexionar sobre ello.

¿Y si otro niño recibe mucho más que mi hijo en estas fiestas? Esto ocurre en muchas familias y puede herir los sentimientos de los niños. Primero, reconoce el sentimiento. Luego, enfócate en lo que tu hijo tiene y en quién lo hizo posible. El presupuesto de cada familia es diferente y no hay una cantidad correcta para gastar. Lo que los niños recuerdan más suele ser el tiempo en familia, no cuánto reciben.

¿Qué práctica de gratitud realmente funciona para los adolescentes? Algo privado y discreto. Un diario breve de gratitud (incluso una app de notas) puede funcionar. Una investigación sobre adolescentes de 11 a 17 años reveló que escribir en un diario de gratitud durante dos semanas hizo que los adolescentes fueran menos materialistas y más generosos con el dinero. Los adolescentes también suelen responder bien cuando toman sus propias decisiones sobre las donaciones.

¿Debería hacer que mi hijo escriba notas de agradecimiento? Eso depende de ti, y cada familia tiene su propia forma de hacerlo. Si lo hacen, intenta que se trate de una forma de conexión más que de una obligación. Un dibujo rápido, una nota de voz o una nota breve dirigida para alguien que realmente aprecian puede significar más que una pila de tarjetas escritas a la fuerza.

Cada comida tiene una historia

La gratitud crece cuando los niños pueden ver el trabajo detrás de lo que tienen. El granjero, el conductor, el panadero, el padre o la madre que paga en la caja: una vez que notan a esas personas, el ‘‘gracias’’ empieza a tener sentido.

No necesitas un gran plan para empezar. Una pregunta durante la cena este mes es suficiente. ¿Quién ayudó a que esto fuera posible? Pregúntalo en Acción de Gracias, vuelve a preguntarlo el martes siguiente y te sorprenderá lo rápido que tus hijos empezarán a preguntarlo por sí mismos.

Cuando estés listo para convertir esa gratitud en acción, la aplicación My First Nest Egg les ofrece a los niños un espacio para ganar dinero haciendo tareas, ahorrar dinero para donar, registrar actos de bondad y ver crecer sus ahorros, todo con tu guía. Creada por mamás para familias, es gratis para siempre, sin condiciones. Descarga la app aquí.

Fuentes

Greater Good Science Center, UC Berkeley. “What Parents Neglect to Teach About Gratitude” (Lo que los padres descuidan al enseñar sobre gratitud).
https://greatergood.berkeley.edu/article/item/what_parents_neglect_to_teach_about_gratitude

Proyecto Raising Grateful Children (Criar hijos agradecidos), UNC Chapel Hill. https://hussong.web.unc.edu/drrl/rgc/

Chaplin, L. N., Roedder John, D., Rindfleisch, A., & Froh, J. J. (2019). The impact of gratitude on adolescent materialism and generosity (El impacto de la gratitud en el materialismo y la generosidad en los adolescentes). The Journal of Positive Psychology, 14(4), 502–511. Summary: https://news.illinois.edu/paper-fostering-gratitude-reduces-materialism-increases-generosity-in-adolescents/